Tribulaciones de un espía cercano: cuando la historia se cuenta desde las sombras
Emilio Alberto Restrepo — Fondo Editorial IUE, 2025
Hay novelas que buscan inventar mundos y hay otras que parecen decirle al lector: cuidado, esto pudo haber ocurrido mucho más cerca de lo que usted imagina. Tribulaciones de un espía cercano, del médico y escritor antioqueño Emilio Alberto Restrepo, pertenece a ese segundo grupo.
Publicada en 2025 por el Fondo Editorial de la Institución Universitaria de Envigado, la novela tiene como protagonista a Nicanor, un exguerrillero que, a los sesenta años y ya retirado de la militancia, reconstruye su trayectoria como agente secreto vinculado a las izquierdas latinoamericanas de los años setenta.
Reclutado desde joven por una mujer a la que el aspiraba conquistar, Nicanor fue enredándose en el mundo de la revolución y de las izquierdas de los años 70s y 80s para convertirse en el primer agente secreto colombiano auspiciado por países de la llamada Cortina de Hierro. Participó en misiones destinadas a liberar presos políticos de diferentes dictaduras del continente, entre ellas la de Anastasio Somoza en Nicaragua.
Pero reducir el libro a una novela de espionaje sería quedarse en la superficie.
El espía que no parece un espía
Una de las decisiones más interesantes de Restrepo, consiste precisamente en alejarse del modelo tradicional del espía literario o cinematográfico, y mostrarlo como alguien cotidiano, al mejor estilo de John Le Carré.
El lector no encontrará un agente elegante, sofisticado y cosmopolita que se mueve por embajadas, hoteles de lujo y despachos donde se decide el destino del mundo como lo suelo plantear Hollywood. Nicanor pertenece a otra geografía: la de la militancia latinoamericana, las organizaciones clandestinas, las ideologías revolucionarias y las dictaduras que marcaron buena parte de la historia política del continente durante la segunda mitad del siglo XX.
Por eso el título resulta particularmente significativo.
El espía es “cercano” porque no pertenece a un universo remoto. Está situado en nuestra propia historia latinoamericana. Podría haber transitado por ciudades que reconocemos, por conflictos que forman parte de nuestra memoria política y por una época que, aunque parezca distante, todavía proyecta sus sombras sobre el presente. Incluso, lo reconocemos por noticias que hemos leído o por anécdotas que hemos escuchado.
La novela desplaza así el espionaje desde el territorio de la espectacularidad hacia el de la memoria.
Y ese desplazamiento cambia la pregunta fundamental: ya no interesa solamente saber qué misión cumplió el espía, sino qué queda de un hombre después de haber vivido durante años bajo el signo de la clandestinidad, la lealtad y la sospecha.
Una novela entre la ficción y el testimonio
La denominación de novela-testimonio es fundamental para aproximarse al libro.
Emilio Restrepo no pretende establecer una frontera rígida entre documento y ficción. Todo lo contrario: el relato parte de una historia que, según ha contado el propio autor, está basada en las experiencias de un hombre que realmente fue espía.
Esa circunstancia introduce una tensión literariamente fértil: el lector sabe que está ante una novela, pero al mismo tiempo la narración reclama una relación con acontecimientos históricos y políticos reconocibles.
Es precisamente ahí donde aparece una de las posibilidades más interesantes del libro: la ficción como mecanismo para recuperar una zona de la historia que no suele aparecer en los relatos oficiales.
El espionaje, por definición, deja pocos documentos públicos. La clandestinidad produce silencios. Las operaciones secretas generan versiones contradictorias. Y los militantes que sobrevivieron a aquellas décadas llevan consigo recuerdos que no necesariamente coinciden con la historia escrita desde los archivos estatales.
La novela puede entonces hacer algo que el documento histórico no siempre consigue: ponerle voz a alguien que estuvo dentro.
De la ideología al desgaste
La sinopsis de la editorial resume el arco vital de Nicanor con tres palabras: militancia, auge y decadencia.
Ese recorrido resulta más importante que las propias operaciones de espionaje, porque una novela de este tipo puede leerse también como la historia de una transformación ideológica. El joven que entra a la militancia no es necesariamente el mismo hombre que, décadas después, recuerda lo ocurrido. Aquí es donde la novela de Emilio Restrepo toma valor: ¿qué ocurre cuando una persona dedica una parte fundamental de su vida a una causa y, con el paso del tiempo, debe enfrentarse a lo que esa causa hizo de ella?
La clandestinidad puede exigir disciplina; la militancia, obediencia; el espionaje, silencio. Pero ninguna de esas cosas son gratuitas. El precio - y las consecuencias- terminan siendo íntimas.
Por eso el verdadero conflicto de Nicanor no parece estar solamente en las supuestas dictaduras contra las que combate, sino también en la relación entre el hombre que fue y quería ser, y el hombre que ahora recuerda haber sido.
El humor como estrategia narrativa
Hay otro elemento que merece atención en esta obra: el humor.
En manos de otro escritor el material narrativo podría prestarse fácilmente para una novela solemne: guerrillas, dictaduras, espionaje internacional, presos políticos, operaciones clandestinas y Guerra Fría, pero Emilio parece optar por otro camino. El humor inmerso en la narración permite que la historia respire y, sobre todo, evita que el personaje quede convertido en una figura heroica de una sola pieza. Y esto es muy importante: cuando una novela trabaja con militantes, revolucionarios, agentes secretos o combatientes, existe siempre el riesgo de convertirlos en héroes o villanos dependiendo de la posición ideológica desde la cual se cuenta la historia. El humor puede romper esa rigidez y devolverle al personaje algo esencialmente humano: sus contradicciones.
La historia política vista desde abajo
Uno de los atractivos de Tribulaciones de un espía cercano es que permite aproximarse a la Guerra Fría desde una perspectiva latinoamericana y, más concretamente, desde una experiencia colombiana. No se trata de contar la historia de las grandes potencias, sino de observar cómo las tensiones ideológicas internacionales podían convertirse en decisiones concretas para individuos específicos.
La Cortina de Hierro deja entonces de ser solamente una expresión de los libros de historia, para convertirse en viajes, clandestinidad, instrucciones, contactos, riesgos y decisiones personales. En ese sentido, la novela dialoga con una tradición latinoamericana de narraciones donde la historia política se reconstruye a partir de individuos marginales, testigos, sobrevivientes y personajes que estuvieron cerca de acontecimientos que oficialmente suelen contarse desde otra perspectiva. En este punto, el espía se convierte así en una especie de testigo privilegiado, pero también en un testigo poco confiable, porque toda memoria es también una construcción. Recordar no necesariamente significa decir exactamente lo que ocurrió.
Uno de los temas comunes en la obra de Emilio Restrepo es la novela negra. Su detective Joaquín Tornado, aparece en varios de sus libros. Con esta novela se da un giro interesante: ahora es el espía quien habla. Además aquí introduce una variante importante: El delincuente, el detective o el personaje marginal pueden ser observados desde fuera. El espía, en cambio, vive de ocultarse. Es un personaje construido alrededor del secreto.
Lo interesante de esta narración es que nos permite preguntarnos qué verdad puede contar un hombre que ha pasado buena parte de su vida aprendiendo a ocultarla.
Esa paradoja convierte al protagonista en un personaje literariamente atractivo. El espía sabe que la información tiene un precio. Sabe que recordar puede comprometer. Sabe que contar una historia significa también seleccionar qué se dice y qué se calla.
De ahí que el lector pueda enfrentarse a la novela con una doble actitud: escuchar al narrador y, simultáneamente, desconfiar de él. No porque necesariamente mienta, sino porque todo relato autobiográfico es una negociación entre memoria, identidad y verdad.
Otra característica de este libro es que su escritura no hace gala de cultismos. El personaje habla como habla su autor, con un lenguaje cotidiano desprovisto de cualquier pomposidad. Esa característica se convierte en una herramienta narrativa que apunta a la verosimilitud. El protagoninsta deja de ser una figura distante y comienza a comportarse como alguien que se sienta frente al lector y cuenta su historia. Y contar una historia oralmente implica digresiones, recuerdos incompletos, cambios de ritmo, asociaciones inesperadas, exageraciones, silencios y contradicciones. Eso resulta especialmente apropiado para una novela-testimonio.
El lector puede estar seguro de que luego de leer este libro verá la historia reciente del país con otros ojos. Y, quién sabe, dudar de si el vecino o el compañero de trabajo es realmente, lo que dice ser.
Emilio Alberto Restrepo Baena.
Emilio Alberto Restrepo Baena. Medellín. Médico y cirujano, especialista en ginecoobstetricia, y subespecialista en laparocopia. Tiene amplia experiencia como conferencista.
Blogs: www.emiliorestrepo.blogspot.com,
Serie de YouTube Consejos a un joven colega.
Cuentos Leídos por el autor: https://emiliorestrepo.blogspot.com/2015/06/cuentos-leidos.html
Twitter: @emilioarestrepo


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