"SOMOS ENANOS EN HOMBROS DE GIGANTES" (Bernardo de Chartres - S. XII)

miércoles, 27 de enero de 2021

Matemáticas para la vida: Adrián Paenza

En esta conferencia, el genial Adrián Paenza nos muestra que las matemáticas no solo son una materia de la escuela. Son un método para pensar. 

Se las recomiendo. Pasarán un rato muy divertido. 


Adrian Paenza es un matemático, periodista y escritor argentino que ha dedicado su vida a que las personas cambien su actitud frente a las matemáticas. 







miércoles, 20 de enero de 2021

Todas las personas normales son conservadoras: Roger Scruton

Hace algún tiempo, tuvimos una discusión en una tertulia. Alguien afirmaba que solo la izquierda producía intelectuales. (Por supuesto, ahora ser de izquierda es la moda). La mayoría de los que participaban en la discusión éramos de la generación de los 60s y 70s, donde las revoluciones estallaban por toda Latinoamérica y se aclamaba a Fidel y al Ché como los libertadores del continente, postulados que por mi parte nunca he creído, lo que me convierte en un detractor de los "verdaderos intelectuales", porque jamás he creído que la revolución justifique un solo asesinato. 

Muchos llamaban la atención de que la mayoría de los intelectuales vigentes eran de tendencia izquierdista o liberal y que casi no existían intelectuales conservadores (o de derecha), lo cual es completamente falso. 

La gente de la calle cree que ser "intelectual" es lo mismo que ser "opositor", y están equivocados. De hecho, hay muchos intelectuales que apoyan el sistema social, político o económico imperante en muchas regiones, pero no serán reconocidos por la gente como intelectuales. 

La razón, desde un punto de vista muy personal, es que cuando uno se mueve siguiendo la dirección que lleva el sistema, no tiene que gritar. Solo grita quien cree que no será escuchado. Cuando uno se mueve en el mismo sentido que la mayoría, a muy pocos les llama la atención, porque todos  sienten que lo que uno dice es lógico y normal, una verdad evidente. 

Cuando uno canta la misma canción al mismo tiempo que todos, es poco probable que alguien note que tiene una voz privilegiada, pero cuando uno canta durante los periodos de silencio o canta otra canción diferente a lo que cantan los demás, con seguridad se hará notar, por muy desafinado que esté. 

Por eso los intelectuales que se mueven dentro de la corriente no son escuchados por la gente común, a pesar de que posiblemente sus tesis y planteamientos sean magníficos y tal vez constituyan la base de la sociedad. No es que no existan. Lo que pasa es que siguen la corriente, la crean, la generan, la rectifican y la perfeccionan, y eso no produce oleaje. Solo hay oleaje cuando se va en sentido contrario y eso es lo que la gente del común percibe como "intelectualidad". 

El "intelectualismo" nos ha hecho creer que es más romántico estar en contra de un sistema que apoyarlo. Ha catalogado de "héroes" a quienes se oponen a algo, tengan o no razón, olvidando que se puede ser intelectual, sin oponerse al sistema. Se necesitaría ser un verdadero intelectual para detectar a otro que va en la misma corriente de todos. 

Si seguimos con la tendencia actual, dentro de poco, la mayoría de los sistemas imperantes serán de izquierda. Entonces, los intelectuales de izquierda tendrán dos caminos:  o ser parte del montón y seguir generando ideas en la misma dirección que todos (dejando de ser visibles), o tendrán que oponerse al sistema y llamar la atención para que todos los identifiquen como intelectuales opositores al régimen. (posiblemente nadie conocería a Trotsky de no haberse opuesto al sistema).

La derecha también tiene buenos pensadores. Solo que son visibles únicamente en países donde el liberalismo se está volviendo predominante. (se me ocurren, entre otros, Sir Roger Scruton, Vargas Llosa, Agustin Laje, Axel Kaiser, Jordan Peterson, Miklos Lukacs, Cesar Vidal, por poner algunos nombres). Un intelectual solo es visible para el común de las personas cuando hace parte de la oposición. Las personas no están capacitadas para distinguir intelectuales que piensen como piensa la mayoría o que están de acuerdo con el sistema imperante. No los consideran intelectuales si no se oponen a algo. 

A continuación les comparto una entrevista hecha a Sir Roger Scruton sobre lo que significa ser conservador. 

Como punto final de esta semana les traigo dos reflexiones.  

La primera, es sobre un grafiti que manchaba una valla que promocionaba unos apartamentos y que encontré hace unos años. El grafiti decía:  

"El amor es revolucionario".  

Nada mas lejos de la realidad. El enamoramiento es revolucionario: Un recién enamorado rompe reglas para obtener algo que aún no tiene, pero que desea: por eso miente, cambia temporalmente de hábitos, se endeuda, finge, hace lo que nunca había hecho...).  Pero el amor verdadero es conservador. Trata de conservar y mantener lo que ama. Lo protege y lo cuida. Cuando se conquista a la persona indicada, uno no quiere cambiarla. Cuando se consigue "lo mejor", la tendencia natural es conservarlo. 

Hubiera querido corregir el grafiti sobre la valla, pero mi amor por la estética lo impidió: El amor es conservador

La segunda reflexión es con respecto a la historia  de Colombia. En 1863 los liberales se reunieron en la casa de la convención en Rionegro y escribieron una constitución política. (la Constitución de 1863) Redactaron uno de los textos más conservadores que haya tenido nuestra legislación.  

Desde entonces, se conserva un dicho: 

No hay mayores conservadores, que los liberales de Rionegro. 




Por cierto, no se nos olvide: todo movimiento liberal, cuando llega al poder, desea conservarlo. Se es liberal cuando se busca un fin, pero una vez logrado, el liberal se transforma en conservador para no perder lo que logró.

Todos los revolucionarios hablan de revolución hasta que llegan al poder. Entonces se aferran al poder hasta el punto de aplacar cualquier revolución que no sea la de ellos y les pueda quitar el control. 




miércoles, 13 de enero de 2021

Imagina un mundo sin contagios

Imagina un microbio que produce una enfermedad que solo le da a los humanos.


Ahora imagina que únicamente se puede transmitir entre ellos a través del contacto físico o el contacto con sus secreciones.


Supongamos que se trata de un microbio que no puede vivir por fuera del cuerpo humano, y si lo estuviera, se moriría con la luz solar, el calor, el lavado con jabón o si le rociaran alcohol.

Cualquier microbio que quedara en un pasamanos o en el botón de un ascensor, moriría en menos de 48 horas, a menos que alguien lo tocara y lo introdujera a su cuerpo.


Imagina además que el microbio solo puede sobrevivir en las personas dos semanas y luego desaparece. Si por algún descuido se pasa a otra persona vivirá otros catorce días y desaparecerá a menos que encuentre otra persona a quien pasarse. Y lo mejor, si ya te dio, quedas inmune por algún tiempo.


Y entonces, a ti se te ocurre una maravillosa idea para salvar al mundo: Si el bicho solo puede vivir dentro de las personas y desaparece solo al cabo de 15 días, ¿Qué pasaría si el microbio no encuentra a nadie más para contagiar? ¿Qué ocurriría si los vecinos del lado estuvieran enfermos pero ninguno saliera de su casa al menos por un mes? Si tu tampoco los visitaras, tampoco tendrían forma de pasarte el microbio a ti.


Esa idea maravillosa que tuviste podría erradicar enfermedades como el Covid-19, la papera (parotiditis), el sarampión, el resfriado común y muchas otras más.

Si alguno de estos microbios no encontrara a nadie para infectar, el microbio desaparecerá por completo de la faz de la tierra al aliviarse el último humano que enfermó.  

Solo hay un problema: La gente no es tan inteligente como tú, y buscarán la forma de hacer trampa para no quedarse en casa.



Es una lástima. 

Hace algunos meses tuvimos la oportunidad de erradicar muchas enfermedades y la perdimos, solo porque algunos no quisieron colaborar. 

Es una lástima que no todas las personas sean tan inteligentes como tú.

miércoles, 6 de enero de 2021

Somos lo que soñamos.

No me canso de repetirlo: Somos una especie que tiene un don muy especial: Somos capaces de contar historias. 

Los humanos somos la única especie que puede soñar con el futuro y recordar nuestro pasado, hasta el punto de que a veces, lo inventamos para fundamentar nuestro presente. 

Somos, por naturaleza, una especie que trasciende más allá de la biología y nuestra relación meramente física con el mundo, para crear e imaginar nuevos mundos. 

Hasta ahora, no conocemos ningún otro ser en la naturaleza que pueda recrear el pasado e imaginar el futuro, y eso solo se logra a partir del arte; de la música, la literatura, el canto, el teatro, la danza. 

El siguiente video me emocionó.  Me hizo pensar que somos lo que somos, porque vivimos del arte y la cultura. No solo somos lo que comemos. Somos lo que creemos. 

Aunque el video fue inicialmente hecho para promocionar el regreso a los teatros, muestra muy bien, de lo que estamos hechos: Estamos hechos de sueños. 

Así pues que mi primer mensaje de este año es: Seamos humanos. Vivamos nuestros sueños. 

Por cierto, les quiero compartir una noticia que me llena de emoción.  Mi próximo libro de cuentos, Cola de cerdo, el suicida fallido, saldrá pronto.  

Espérenlo. 

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Lectura recomendada:  

El arte de los muertos de hambre