Para quienes tengan dificultad para leer el formato revista, mas abajo transcribo el texto.
RESEÑA CRÍTICA DEL LIBRO LA HISTORIA CLÍNICA, TODO UN CUENTO de Carlos Alberto Velásquez Córdoba*
Emilio Alberto Restrepo**
** Médico ginecoobstetra-laparoscopista (UPB-UdeA-CES). Especialista en Literatura Comparada (UdeA, 2023) y magíster en Literatura (UPB, 2025). Profesor universitario (UPB-ITM). Autor de veinte artículos científicos y veinticinco libros.
En su ensayo La historia clínica, todo un cuento, Carlos Alberto Velásquez Córdoba (1966), médico y escritor antioqueño de dilatada trayectoria como cuentista y profesor de escritura creativa, realiza un movimiento audaz y profundamente original: rescata la historia clínica —ese documento que la rutina, la pereza, la ignorancia o la mecanización han vuelto casi un trámite— y la devuelve a su condición esencial: un relato sobre el dolor y la condición humana. El autor propone algo inusual en la literatura médica latinoamericana: leer la historia del paciente como una historia literaria y comprender el acto clínico como un proceso narrativo. No se puede negar que es un planteamiento audaz y muy original.
La idea no es caprichosa. Como lo han seña- lado Fernando Garcés Samudio, cirujano e historiador, y Memo Ánjel, filósofo y narrador, el libro se inserta en una tradición que conecta medicina, antropología, literatura y filosofía. Garcés destaca que el autor aborda la historia clínica desde una perspectiva inédita, fresca y encantadora, y que, además, se maneja con soltura entre Homero, Imhotep, Hipócrates y Gilgamesh. Ánjel, por su parte, ve en el libro una reflexión más amplia: toda cultura —incluida la medicina— se levanta sobre un relato; toda historia humana es, de alguna manera, una historia clínica del mundo.
Velásquez se mueve con gracia y solvencia académica entre estos universos. No solo narra el origen biológico y evolutivo del lenguaje, sino que traza una línea continua entre los prime- ros papiros médicos egipcios —Edwin Smith, Ebers— y la práctica clínica contemporánea. En su rastreo, Velásquez demuestra que la historia clínica deja de ser una plantilla y se vuelve un cuento en el sentido más riguroso de la palabra: tiene un protagonista (el paciente), un conflicto (los síntomas), un investigador (el médico), una trama (la evolución clínica), y un desenlace (el diagnóstico).
El autor confirma que el médico es, ante todo, un organizador del caos, un intérprete de relatos; alguien que debe escuchar, seleccionar, reconstruir y narrar con precisión, como lo haría cualquier escritor serio. Y aquí radica el valor pedagógico del libro: enseñarle a las nuevas generaciones que sin un buen relato no hay buen diagnóstico; que detrás de cada examen, protocolo o algoritmo hay un ser humano que cuenta una historia sobre su dolor.
Una de las virtudes del texto es su estilo. Lejos de sonar técnico o distante, el libro fluye con humor, ironía, amenidad y una erudición bien dosificada. Velásquez logra explicar al lector lego cómo la escritura médica se desvió hacia la mecanización, y cómo recuperar su carácter narrativo podría humanizar de nuevo la medicina. El resultado es un libro que se disfruta tanto por su contenido como por su prosa.
Al terminar de leerlo, se concluye con entusiasmo algo decisivo: este no es un libro solo para médicos. Su interés se expande a cual- quiera que quiera comprender por qué los seres humanos contamos historias, cómo la narrativa organiza el mundo y qué sucede cuando una profesión olvida su raíz humanística. En ese sentido, La historia clínica, todo un cuento es interdisciplinario en el mejor sentido: une historia, filosofía, literatura y ciencia con naturalidad y profundidad.
La obra merece ser recomendada porque cumple una función doble: ilustra y sensibiliza. Ofrece una visión renovada de la práctica médica, devuelve dignidad al acto de escribir la historia clínica y recuerda que toda buena medicina empieza por una buena historia. Al mismo tiempo, se inserta en la tradición de los médicos escritores —de Rabelais a Chéjov, de Lewis Thomas a Oliver Sacks— haciendo un aporte propio, local, creativo y necesario.
En un momento en que la medicina corre el riesgo de volverse una disciplina algorítmica y deshumanizada, Velásquez nos recuerda, con rigor y belleza, que escuchar y narrar siguen siendo herramientas diagnósticas y éticas fundamentales. Su libro no solo enseña: reencanta.
En suma, La historia clínica, todo un cuento es una obra original, inteligente, sensible y muy bien escrita, que invita a leer mejor, escuchar mejor y, sobre todo, ser mejores médicos y mejores narradores de la vida humana. ▣
* Velásquez Córdoba, Carlos Alberto (2025) LA HISTORIA CLÍNICA, TODO UN CUENTO Corporación universitaria Remington, 188 p.




