"SOMOS ENANOS EN HOMBROS DE GIGANTES" (Bernardo de Chartres - S. XII)

miércoles, 13 de mayo de 2026

El principio de Brandolini o la asimetría de la estupidez

Marco Aurelio (121-180 d.C) en su libro Meditaciones decía que desde que uno se levantara en las mañanas estaba expuesto a encontrarse con un necio (imbécil).  Al parecer también pensaba que los estúpidos son mayoría. (opinión con la que estoy de acuerdo).

Pues bien, en estos tiempos la estupidez es cada vez más frecuente en la medida en que más gente tiene acceso a herramientas de comunicación masiva.  Umberto Eco tenía muy claro que las redes sociales le habían dado voz a miles de imbéciles que de otra forma no podrían ser conocidos más allá de su círculo cercano. Anteriormente para salir en televisión o la prensa, se requería de ciertas condiciones. Ahora, basta con un celular y cualquiera puede hacerse famoso en las redes sociales y exponer sus "ideas", incluso los imbéciles, que, como dije, son mayoría. 

Pero vamos al punto: Hoy les quiero hablar del principio de Brandolini o del principio de la asimetría de la estupidez. 

Para resumirlo, es más agotador combatir una idea falsa que generarla. 

Ahora la explicación mas larga. 

La ley de Brandolini, o principio de asimetría de la estupidez, establece que la energía necesaria para refutar información falsa o absurda es de un orden de magnitud mayor que la necesaria para producirla.

El término fue acuñado en 2013 por el programador italiano  Alberto Brandolini al observar un debate televisivo en el que se notaba la dispairidad entre la creación de tonterías y el esfuerzo que implicaba refultarlas. 

Este principio explica por qué la desinformación en Internet se propaga más rápido de lo que se puede desmentir.


Asimetría de Esfuerzo:  

Es más fácil y económico crear una mentira o sandez de inmediato, que  investigar, presentar pruebas y desmentirla.  Desmentir una información falsa  requiere tiempo, fuentes y trabajo intelectual.

Ventaja de la Mentira: 

La falsedad tiene ventaja en entornos digitales porque es más fácil de crear que de combatir, provocando que la desinformación persista incluso tras ser refutada.

Las noticias falsas "fake news" se nutren permanentemente de este principio. La mayoría de las mentiras están elaboradas de manera que produzcan fácil recordación; además, quien difunde la mentira, a menudo la acompaña de la sensación de que está luchando contra el mundo. Se muestran a sí mismos como unos valientes o rebeldes que quieren destapar una verdad oculta. Frases como "difúndelo antes de que nos silencien" o "las empresan no quieren que sepas esto", son un buen gancho para que la información falsa se riegue rápidamente. De la misma forma, quien intenta desmentir una información falsa es visto como alguien aburrido, un amargado, o alguien que hace parte de un sistema oficial. 

La mejor muestra de esto es un mensaje que me mandó una amiga recientemente, con una imagen que afirmaba que el término "hanta" quiere decir mentira o trampa en hebreo.  La imagen compartida iba acompañada con un texto que hablaba de un  “nuevo y supuesto virus" y que todo era una trampa para engañarnos. Ella por supuesto lo reenvió porque venía de un amigo de ella que supuestamente era muy versado en lengua hebrea. Lo que desconocía esta mujer (y tal vez el que se lo envió a ella) es que el Hantavirus se conoce desde los años 50s, en la época en la que los soldados norteamericanos que peleaban en la Guerra de Corea, empezaron a sufrir unas fiebre hemorragicas con consecuencias mortales. En los años 70s se descubrió que el virus se trasmitía a traves de unas ratas que tenian su hábitat junto al rio Hantan (en Corea del Sur). De ahí el nombre "Hantavirus".

Para todos es más fácil creer lo primero que les presentan que verificar la información. Esta mujer (a quien considero muy inteligente) se quedó con la primera información y no verificó en una fuente confiable.  Tal vez no tenía a mano la revista Lancet donde se explicaba que el hallazgo de dicho roedor que dio origen al nombre de Hantavirus.  Es mas fácil creer que verificar. 

Adicionalmente, quienes inventan estas mentiras por lo general buscan más creyentes.  Carl Sagan plantea en su libro El mundo y sus demonios que es muy difícil convencer a un "creyente" porque sus ideas no están basadas en evidencias, sino en la necesidad de reforzar su creencia. 

Por lo general la información falsa cae en terreno propicio para ser creida. La mayoría de las personas no están preparadas para cambiar su punto de vista. Eso lo vemos en las ideas conspiracionistas, en los terraplanistas, en los creacionistas, en los antivacunas, en los que creen en los reptilianos, o incluso en los que siguen a un líder político. La mayoría de las personas jamás cambiarán su opinion sobre un candidato o un presidente a pesar de todas las evidencias que se les presenten. Para un socialista siempre el socialismo será la mejor forma de vivir, así se demuestre que ha fracasado en todos los países en los que se haya implementado. Siempre tendrán una explicacion "logica" que sustente las razones por las cuales no funciona, desde un supuesto complot, el imperialismo yanqui, o las acciones de otros. Para quien no quiere salir de su mundo  seguro de creencias, siempre habrá un pretexto para descartar un argumento contrario y continuar con la seguridad que les ofrece sus propias creencias. 

¿Y como se combate la estupidez?  

No existe ninguna forma de combatirla. La estupidez humana solo puede combatida por la misma persona cuando empieza a verificar sus creencias y está abierto a replantearlas. Por eso es desgastante y absurdo tratar de razonar con un fanático. (Principio de Brandolini). El fanático  jamás cambiará de opinión, así toda la evidencia esté en su contra.  Por eso les digo a mis amigos que no sirve de nada intentar convencer a alguien de algo. Quien funciona con base en sus creencias, no cambiará de opinión por mas inteligentes que sean los argumentos contrarios. 

Por eso hay que empezar con algo muy sencillo. Tomar como estilo de vida la costumbre de dudar de todo y verificar cualquier informacion que nos presentan.  De lo contrarió el número de imbéciles seguirá creciendo. 

A continuación les dejo algunas claves para descubrir mentiras en las redes.  Si seguimos estas normas, los imbéciles no nos podrán reclutar... tan fácilmente.  







miércoles, 6 de mayo de 2026

Lenguas vivas, lenguas muertas, lenguas moribundas, lenguas sobrevivientes.

Me gusta el latín y el griego antiguo.  Me gusta aprender un poco de la lenguas muertas e imaginar como sería si aún habláramos como lo hacían hace dos mil años. 

Pues bien, les comparto un texto que me encontré en mi erratica navegación por el universo de los unos y los ceros. 

Doy los créditos a la página de facebook de Tony Rodriguez (pubicada el 19 de febrero de 2026)

Para reflexionar: 

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¿Qué tan atrás puedes entender el español?

Cuando lees el original de 1605 de Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, no estás leyendo “español antiguo” en el sentido medieval. Estás leyendo español clásico temprano.

¿Qué tanto puedes entender de los originales de El Quijote?

Más de lo que la gente cree.

Menos de lo que presume.

Cervantes no es difícil por antiguo.

Es difícil porque piensa largo.

Pero veamos qué tan lejos puedes llegar sinceramente. 

2025

Llegué por fin al pueblo del que todos hablan. Está a tres horas de la ciudad, pero parece otro siglo. Calles empedradas, techos de teja, perros que duermen en las puertas como si fueran parte del mobiliario.

El hostal tiene WiFi inestable y una señora que te observa como si supiera algo que tú no. Hay algo raro aquí. No sé qué es. Pero lo siento.

1925

Arribé al pequeño pueblo tras una jornada fatigosa. La diligencia dejó tras de sí una estela de polvo que tardó en disiparse. Las casas, de adobe y techumbre baja, parecían inclinarse bajo el peso del tiempo.

La dueña de la posada, mujer grave y parca en palabras, me recibió con una cortesía antigua. Confieso que, al caer la noche, cierta inquietud se apoderó de mi ánimo.

1825

Habiendo llegado a la villa después de no poca fatiga, procuré alojamiento en una casa honrada donde me dieron aposento y cena frugal. La población es de escasa gente y de semblantes severos.

No pude menos que advertir en ellos una suerte de recelo hacia mi persona, como si mi presencia fuese extraña perturbación en su quietud.

1725

Llegado que hube a esta villa, busqué mesón donde reposar mi cansancio. Diéronme aposento y pan, y el mesonero mostró semblante adusto, mas no descortés.

Los vecinos, al verme, tornaron el rostro y hablaron quedo entre sí. No sé si por mi hábito forastero o por otro motivo que ignoro.

1625

En esta aldea, pequeña y apartada, entré con ánimo de hallar descanso, mas topé con miradas torvas y silencio sospechoso. Díjome el ventero que no eran tiempos de confiar en hombre que llega sin aviso.

Y aunque protesté mi buena intención, sentí que en aquellas calles algo se movía que no acertaba yo a nombrar.

1525

E llegado a esta villa, que es de pocas casas e gentes calladas, pedí posada e díxome el huésped que non era seguro andar de noche por las calles, ca muchos males se fazen en lo escuro.

E yo, maravillado de tal dicho, pregunté qué males eran aquellos; mas non quiso responderme.

1425

Quando yo vine a esta çibdat pequeña, fallé las puertas cerradas e los omnes en sus casas metidos. E dixeron que era peligroso el andar fuera después que el sol se pone.

E pregunté la causa, mas ninguno quiso fablar comigo.

1300

Quando vine a la villa e quise posar en ella, los omes me miravan con gran sospecha. E el mesonero dixo que non era tiempo seguro para forasteros.

E yo non entendí del todo sus palabras, ca fablavan de cosas escuras e de señorío que allí morava.

1200

Quando vine a esta uilla e quise posar en ella, los omes me cataron mal e dixieron que non era seguro morar hi.

E yo non supe qué responder, ca su fabla era áspera e su manera grave.

1100

Quando uine a esta villa e quise posar, los omes me cataron e dixieron que non era seguro morar hi.

E yo non entendí bien lo que fablavan, ca su lengua era otra que la mía.

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Lo interesante es esto: no dejas de entender de golpe. Vas perdiendo piezas. Primero una palabra. Luego una forma verbal. Luego el ritmo entero. Hasta que, sin darte cuenta, ya no estás leyendo tu idioma sino su antepasado.

El español del siglo XI ya es romance temprano. Antes de eso entramos en el latín vulgar hispánico. Y antes, en latín clásico. Y más atrás, protoitálico. Y antes, protoindoeuropeo.

Puedes retroceder mil años.

Dos mil, con estudio.

Tres mil, solo como reconstrucción.

Un idioma no muere cuando desaparece.

Muere cuando deja de ser comprensible para sus descendientes.

Y lo interesante no es cuánto entiendes hacia atrás.

Es que dentro de 500 años, alguien leerá este texto…

y sentirá que está leyendo otra lengua