"SOMOS ENANOS EN HOMBROS DE GIGANTES" (Bernardo de Chartres - S. XII)

miércoles, 6 de mayo de 2026

Lenguas vivas, lenguas muertas, lenguas moribundas, lenguas sobrevivientes.

Me gusta el latín y el griego antiguo.  Me gusta aprender un poco de la lenguas muertas e imaginar como sería si aún habláramos como lo hacían hace dos mil años. 

Pues bien, les comparto un texto que me encontré en mi erratica navegación por el universo de los unos y los ceros. 

Doy los créditos a la página de facebook de Tony Rodriguez (pubicada el 19 de febrero de 2026)

Para reflexionar: 

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¿Qué tan atrás puedes entender el español?

Cuando lees el original de 1605 de Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, no estás leyendo “español antiguo” en el sentido medieval. Estás leyendo español clásico temprano.

¿Qué tanto puedes entender de los originales de El Quijote?

Más de lo que la gente cree.

Menos de lo que presume.

Cervantes no es difícil por antiguo.

Es difícil porque piensa largo.

Pero veamos qué tan lejos puedes llegar sinceramente. 

2025

Llegué por fin al pueblo del que todos hablan. Está a tres horas de la ciudad, pero parece otro siglo. Calles empedradas, techos de teja, perros que duermen en las puertas como si fueran parte del mobiliario.

El hostal tiene WiFi inestable y una señora que te observa como si supiera algo que tú no. Hay algo raro aquí. No sé qué es. Pero lo siento.

1925

Arribé al pequeño pueblo tras una jornada fatigosa. La diligencia dejó tras de sí una estela de polvo que tardó en disiparse. Las casas, de adobe y techumbre baja, parecían inclinarse bajo el peso del tiempo.

La dueña de la posada, mujer grave y parca en palabras, me recibió con una cortesía antigua. Confieso que, al caer la noche, cierta inquietud se apoderó de mi ánimo.

1825

Habiendo llegado a la villa después de no poca fatiga, procuré alojamiento en una casa honrada donde me dieron aposento y cena frugal. La población es de escasa gente y de semblantes severos.

No pude menos que advertir en ellos una suerte de recelo hacia mi persona, como si mi presencia fuese extraña perturbación en su quietud.

1725

Llegado que hube a esta villa, busqué mesón donde reposar mi cansancio. Diéronme aposento y pan, y el mesonero mostró semblante adusto, mas no descortés.

Los vecinos, al verme, tornaron el rostro y hablaron quedo entre sí. No sé si por mi hábito forastero o por otro motivo que ignoro.

1625

En esta aldea, pequeña y apartada, entré con ánimo de hallar descanso, mas topé con miradas torvas y silencio sospechoso. Díjome el ventero que no eran tiempos de confiar en hombre que llega sin aviso.

Y aunque protesté mi buena intención, sentí que en aquellas calles algo se movía que no acertaba yo a nombrar.

1525

E llegado a esta villa, que es de pocas casas e gentes calladas, pedí posada e díxome el huésped que non era seguro andar de noche por las calles, ca muchos males se fazen en lo escuro.

E yo, maravillado de tal dicho, pregunté qué males eran aquellos; mas non quiso responderme.

1425

Quando yo vine a esta çibdat pequeña, fallé las puertas cerradas e los omnes en sus casas metidos. E dixeron que era peligroso el andar fuera después que el sol se pone.

E pregunté la causa, mas ninguno quiso fablar comigo.

1300

Quando vine a la villa e quise posar en ella, los omes me miravan con gran sospecha. E el mesonero dixo que non era tiempo seguro para forasteros.

E yo non entendí del todo sus palabras, ca fablavan de cosas escuras e de señorío que allí morava.

1200

Quando vine a esta uilla e quise posar en ella, los omes me cataron mal e dixieron que non era seguro morar hi.

E yo non supe qué responder, ca su fabla era áspera e su manera grave.

1100

Quando uine a esta villa e quise posar, los omes me cataron e dixieron que non era seguro morar hi.

E yo non entendí bien lo que fablavan, ca su lengua era otra que la mía.

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Lo interesante es esto: no dejas de entender de golpe. Vas perdiendo piezas. Primero una palabra. Luego una forma verbal. Luego el ritmo entero. Hasta que, sin darte cuenta, ya no estás leyendo tu idioma sino su antepasado.

El español del siglo XI ya es romance temprano. Antes de eso entramos en el latín vulgar hispánico. Y antes, en latín clásico. Y más atrás, protoitálico. Y antes, protoindoeuropeo.

Puedes retroceder mil años.

Dos mil, con estudio.

Tres mil, solo como reconstrucción.

Un idioma no muere cuando desaparece.

Muere cuando deja de ser comprensible para sus descendientes.

Y lo interesante no es cuánto entiendes hacia atrás.

Es que dentro de 500 años, alguien leerá este texto…

y sentirá que está leyendo otra lengua