"SOMOS ENANOS EN HOMBROS DE GIGANTES" (Bernardo de Chartres - S. XII)

miércoles, 15 de julio de 2026

Democracia y voto

Hace mas de seis años escribí en este blog que Sócrates tenía dudas con la democracia porque para él, había mucho peligro en que las personas decidieran sobre temas de los que sabían poco. (Leer acá)

En otras palabras, tenia miedo de que los imbéciles, por ser mayoría, tomaran decisiones no acertadas. 

En julio de 2026, una influencer se volvió viral porque dijo que para votar se deberia tener educación. Muchos se volvieron en contra de ella. Yo por el contrario creo que Sócrates y ella tienen razón.

Siempre hemos creido que en la antigua Grecia había una democracia total. Eso nos han enseñado y es falso.  La gloriosa Grecia lo fue, porque solo quienes tenian la paideia, (educación) podían votar. Los esclavos, los siervos no tenian derecho a decidir el futuro de su ciudad. Solo quienes habían recibido instrucción y conocían cómo funcionaba una ciudad tomaban decisiones.  En ese entonces se le llamaba "Aristocracia" es decir "el gobierno de los mejores" (mejores en términos de virtud, sabiduría y capacidad.). Infortunadamente, a través de los años el término se ha usado en forma despectiva por los resentidos sociales  que carecen de capacidades, virtudes o sabiduría. 

Lo cierto es que en las plazas de la antiguedad (el ágora griega o en el foro romano)  se dialogaba y se discutía. Se miraban puntos de vista. Pero la momento de tomar decisiones, eran los mejores quienes votaban y decidían. 

La democracia implica escuchar todos los puntos de vista pero no necesariamente elegir lo que la mayoría quiere. 

Sé que suena elitista, pero imagina una empresa de mil trabajadores donde se les da la posibilidad de elegir su salario. ¿Cuantos de esos trabajadores caerán en el error de duplicarse el salario, sin caer en la cuenta que la empresa quebraría al cabo de algunos meses?  

Algunos, mas sensatos, podrían descubrir los peligros de duplicarse el sueldo y recomendarían un discreto aumento a cambio de mantener su trabajo a largo plazo.  Pero en una votación en la que la mayoría cree que el gerente se enriquece a su costa (desconociendo los gastos legales y extralegales de producción), probablemente se escogerá el beneficio inmediato de duplicarse el salario, dejando a la empresa (y a ellos) sin futuro en unos pocos meses. 

Y es que tomar decisiones implica conocer bien las causas y consecuencias de lo que se decide.

Un piloto no tiene por qué preguntar a sus pasajeros como volar un avión. (Imagínalo haciendo una encuesta a sus pasajeros sobre bajar los flaps o aumentar la potencia al motor). Un cirujano que opera una vesícula no pregunta a los familiares si debe cortar el cístico o no, o si debe cerrar la piel con grapas, con seda, o con sutura de polipropileno.

Cuando se toman decisiones en un staff quirúrgico solo vota quien sabe. Es posible que la persona encargada del aseo quiera dar alguna opinión, pero no será tenida en cuenta a menos que se trate de algo relacionado con el aseo del quirófano. Bajo ninguna circunstancia su voto será válido al decidir abordaje quirúrgico. Las decisiones verdaderamente importantes no pueden ser tomadas segun lo que una mayoría no calificada decida. Toda votación requiere que sus votantes estén calificados para evaluar el tema que se debe resolver. 

Igual debería ocurrir en la administración púbica:  cualquier persona puede tener voz, pero solo deben decidir los que conocen del tema.

Aquí les dejo la última reflexión. 


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