"SOMOS ENANOS EN HOMBROS DE GIGANTES" (Bernardo de Chartres - S. XII)
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miércoles, 2 de abril de 2025

Rodrigo Bastidas: Escribir el Bilenio. Literatura de ciencia ficción.

Gracias al apoyo de la Red de Talleres de escritura creativa y talleres literarios, RELATA, el lunes 31 de marzo tuvimos en el Taller de Historias (adscrito a la red) la visita del escritor y editor Rodrigo Bastidas quien nos habló de la literatura de ficción. 

Agradecemos al profesor Bastidas el habernos compartido un poco de su amplio conocimiento del tema y el entusiasmo con el que abordó el tema. 

Igualmente agradecemos a la Red RELATA gestión.  A los compañeros del Taller de Historias, y a los participantes de los Talleres hermanos que nos acompañaron. (Taller Isotopias, Taller Comedal, y Talleres de  Crea-Accion Literaria en sus modalidades virtual y presencial)

A continuación compartimos el video.


 

Rodrigo Bastidas Pérez, nacido en Pasto en 1979, es un escritor y académico colombiano especializado en literatura y ciencia ficción. Es doctor en Literatura por la Universidad de Los Andes y tiene una maestría en Estudios Literarios de la Universidad Nacional de Colombia. Además, ha sido candidato a una maestría en Literatura Latinoamericana y Española en la Universidad de Buenos Aires. Su labor académica incluye la publicación de artículos teóricos, históricos y críticos en revistas especializadas de Argentina, Perú y Colombia. ​Es profesor de literatura en prestigiosas universidades del país y editor de Vestigio, entre otros 

El profesor Bastidas ha desempeñado un papel clave en la promoción de la ciencia ficción en Colombia. Ha compilado y publicado varias antologías que destacan la diversidad y riqueza del género en el país, entre las que se encuentran:​


 



miércoles, 26 de marzo de 2025

Blanca Nieves ¿Un cuento de fantasía deformado?

A raíz del estreno de la nueva versión de la película Blancanieves propuesta por Disney, en la que las opiniones están divididas, unos porque la version Woke los convence y otros porque precisamente se muestra a una Blancanieves que no es blanca, a una reina muy bella celosa de su hijastra (que no es tan bella), y así sucesivamente, he decidido publicar la versión que me leyeron de niño y que corresponde a la traducción "original" escrita por los hermanos Grimm en el siglo XVIII. 

Podrán observar las diferencias tan grandes con la versión que se cuenta actualmente a los chicos, y más aún con las versiones del gigante del entretenimiento. 

Agradezco a mis profesoras de kinder que me leyeron la versión completa que, a pesar de ser más violenta, era mucho más interesante. 


Ilustración de Carl Offterdinger (Siglo XVIII) : La Reina Malvada, madrastra de Blancanieves,
disfrazada de vendedora buhonera,le enseña a su hijastra unas cintas mágicas
que utilizará para asfixiarla (tomado de Wikipedia)

 

Blancanieves

 

Había una vez, en pleno invierno, una reina que se dedicaba a la costura sentada cerca de una ventana con marco de ébano negro. Los copos de nieve caían del cielo como plumones. Mirando nevar se pinchó un dedo con su aguja y tres gotas de sangre cayeron en la nieve. Como el efecto que hacía el rojo sobre la blanca nieve era tan bello, la reina se dijo.

-¡Ojalá tuviera una niña tan blanca como la nieve, tan roja como la sangre y tan negra como la madera de ébano!

Poco después tuvo una niñita que era tan blanca como la nieve, tan encarnada como la sangre y cuyos cabellos eran tan negros como el ébano.

Por todo eso fue llamada Blancanieves. Y al nacer la niña, la reina murió.

Un año más tarde el rey tomó otra esposa. Era una mujer bella pero orgullosa y arrogante, y no podía soportar que nadie la superara en belleza. Tenía un espejo maravilloso y cuando se ponía frente a él, mirándose le preguntaba:

¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?

Entonces el espejo respondía:

La Reina es la más hermosa de esta región.

Ella quedaba satisfecha pues sabía que su espejo siempre decía la verdad.

Pero Blancanieves crecía y embellecía cada vez más; cuando alcanzó los siete años era tan bella como la clara luz del día y aún más linda que la reina.

Ocurrió que un día cuando le preguntó al espejo:

-¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?

el espejo respondió:

-La Reina es la hermosa de este lugar,

pero la linda Blancanieves lo es mucho más.

Entonces la reina tuvo miedo y se puso amarilla y verde de envidia. A partir de ese momento, cuando veía a Blancanieves el corazón le daba un vuelco en el pecho, tal era el odio que sentía por la niña. Y su envidia y su orgullo crecían cada día más, como una mala hierba, de tal modo que no encontraba reposo, ni de día ni de noche.

Entonces hizo llamar a un cazador y le dijo:

-Lleva esa niña al bosque; no quiero que aparezca más ante mis ojos. La matarás y me traerás sus pulmones y su hígado como prueba.

El cazador obedeció y se la llevó, pero cuando quiso atravesar el corazón de Blancanieves, la niña se puso a llorar y exclamó:

-¡Mi buen cazador, no me mates!; correré hacia el bosque espeso y no volveré nunca más.

Como era tan linda el cazador tuvo piedad y dijo:

-¡Corre, pues, mi pobre niña!

Pensaba, sin embargo, que las fieras pronto la devorarían. No obstante, no tener que matarla fue para él como si le quitaran un peso del corazón. Un cerdito venía saltando; el cazador lo mató, extrajo sus pulmones y su hígado y los llevó a la reina como prueba de que había cumplido su misión. El cocinero los cocinó con sal y la mala mujer los comió creyendo comer los pulmones y el hígado de Blancanieves.

Por su parte, la pobre niña se encontraba en medio de los grandes bosques, abandonada por todos y con tal miedo que todas las hojas de los árboles la asustaban. No tenía idea de cómo arreglárselas y entonces corrió y corrió sobre guijarros filosos y a través de las zarzas. Los animales salvajes se cruzaban con ella pero no le hacían ningún daño. Corrió hasta la caída de la tarde; entonces vio una casita a la que entró para descansar. En la cabañita todo era pequeño, pero tan lindo y limpio como se pueda imaginar. Había una mesita pequeña con un mantel blanco y sobre él siete platitos, cada uno con su pequeña cuchara, más siete cuchillos, siete tenedores y siete vasos, todos pequeños. A lo largo de la pared estaban dispuestas, una junto a la otra, siete camitas cubiertas con sábanas blancas como la nieve. Como tenía mucha hambre y mucha sed, Blancanieves comió trozos de legumbres y de pan de cada platito y bebió una gota de vino de cada vasito. Luego se sintió muy cansada y se quiso acostar en una de las camas. Pero ninguna era de su medida; una era demasiado larga, otra un poco corta, hasta que finalmente la séptima le vino bien. Se acostó, se encomendó a Dios y se durmió.

Cuando cayó la noche volvieron los dueños de casa; eran siete enanos que excavaban y extraían metal en las montañas. Encendieron sus siete farolitos y vieron que alguien había venido, pues las cosas no estaban en el orden en que las habían dejado. El primero dijo:

-¿Quién se sentó en mi sillita?

El segundo:

-¿Quién comió en mi platito?

El tercero:

-¿Quién comió de mi pan?

El cuarto:

-¿Quién comió de mis legumbres?

El quinto.

-¿Quién pinchó con mi tenedor?

El sexto:

-¿Quién cortó con mi cuchillo?

El séptimo:

-¿Quién bebió en mi vaso?

Luego el primero pasó su vista alrededor y vio una pequeña arruga en su cama y dijo:

-¿Quién anduvo en mi lecho?

Los otros acudieron y exclamaron:

-¡Alguien se ha acostado en el mío también! Mirando en el suyo, el séptimo descubrió a Blancanieves, acostada y dormida. Llamó a los otros, que se precipitaron con exclamaciones de asombro. Entonces fueron a buscar sus siete farolitos para alumbrar a Blancanieves.

-¡Oh, mi Dios -exclamaron- qué bella es esta niña!


Y sintieron una alegría tan grande que no la despertaron y la dejaron proseguir su sueño. El séptimo enano se acostó una hora con cada uno de sus compañeros y así pasó la noche.

Al amanecer, Blancanieves despertó y viendo a los siete enanos tuvo miedo. Pero ellos se mostraron amables y le preguntaron.

-¿Cómo te llamas?

-Me llamo Blancanieves -respondió ella.

-¿Como llegaste hasta nuestra casa?

Entonces ella les contó que su madrastra había querido matarla pero el cazador había tenido piedad de ella permitiéndole correr durante todo el día hasta encontrar la casita.

Los enanos le dijeron:

-Si quieres hacer la tarea de la casa, cocinar, ha-cer las camas, lavar, coser y tejer y si tienes todo en orden y bien limpio puedes quedarte con nosotros; no te faltará nada.

-Sí -respondió Blancanieves- acepto de todo corazón. Y se quedó con ellos.

Blancanieves tuvo la casa en orden. Por las mañanas los enanos partían hacia las montañas, donde buscaban los minerales y el oro, y regresaban por la noche. Para ese entonces la comida estaba lista.

Durante todo el día la niña permanecía sola; los buenos enanos la previnieron:

-¡Cuídate de tu madrastra; pronto sabrá que estás aquí! ¡No dejes entrar a nadie!

La reina, una vez que comió los que creía que eran los pulmones y el hígado de Blancanieves, se creyó de nuevo la principal y la más bella de todas las mujeres. Se puso ante el espejo y dijo:

-¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?

Entonces el espejo respondió:.

-Pero, pasando los bosques,  

en la casa de los enanos, 

la linda Blancanieves lo es mucho más.

La Reina es la más hermosa de este lugar

La reina quedó aterrorizada pues sabía que el espejo no mentía nunca. Se dio cuenta de que el cazador la había engañado y de que Blancanieves vivía. Reflexionó y buscó un nuevo modo de deshacerse de ella pues hasta que no fuera la más bella de la región la envidia no le daría tregua ni reposo. Cuando finalmente urdió un plan se pintó la cara, se vistió como una vieja buhonera y quedó totalmente irreconocible.

Así disfrazada atravesó las siete montañas y llegó a la casa de los siete enanos, golpeó a la puerta y gritó:

-¡Vendo buena mercadería! ¡Vendo! ¡Vendo!

Blancanieves miró por la ventana y dijo:

-Buen día, buena mujer. ¿Qué vende usted?

-Una excelente mercadería -respondió-; cintas de todos colores.

La vieja sacó una trenzada en seda multicolor, y Blancanieves pensó:

-Bien puedo dejar entrar a esta buena mujer.

Corrió el cerrojo para permitirle el paso y poder comprar esa linda cinta.

-¡Niña -dijo la vieja- qué mal te has puesto esa cinta! Acércate que te la arreglo como se debe.

Blancanieves, que no desconfiaba, se colocó delante de ella para que le arreglara el lazo. Pero rápidamente la vieja lo oprimió tan fuerte que Blancanieves perdió el aliento y cayó como muerta.

-Y bien -dijo la vieja-, dejaste de ser la más bella. Y se fue.

Poco después, a la noche, los siete enanos regresaron a la casa y se asustaron mucho al ver a Blancanieves en el suelo, inmóvil. La levantaron y descubrieron el lazo que la oprimía. Lo cortaron y Blancanieves comenzó a respirar y a reanimarse poco a poco.

Cuando los enanos supieron lo que había pasado dijeron:

-La vieja vendedora no era otra que la malvada reina. ¡Ten mucho cuidado y no dejes entrar a nadie cuando no estamos cerca!

Cuando la reina volvió a su casa se puso frente al espejo y preguntó:

-¡Espejito, espejito, de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?

Entonces, como la vez anterior, respondió:

La Reina es la más hermosa de este lugar,

Pero pasando los bosques,

en la casa de los enanos,

la linda Blancanieves lo es mucho más.

Cuando oyó estas palabras toda la sangre le afluyó al corazón. El terror la invadió, pues era claro que Blancanieves había recobrado la vida.

-Pero ahora -dijo ella- voy a inventar algo que te hará perecer.

Y con la ayuda de sortilegios, en los que era experta, fabricó un peine envenenado. Luego se disfrazó tomando el aspecto de otra vieja. Así vestida atravesó las siete montañas y llegó a la casa de los siete enanos. Golpeó a la puerta y gritó:

-¡Vendo buena mercadería! ¡Vendo! ¡Vendo!

Blancanieves miró desde adentro y dijo:

-Sigue tu camino; no puedo dejar entrar a nadie.

-Al menos podrás mirar -dijo la vieja, sacando el peine envenenado y levantándolo en el aire.

Tanto le gustó a la niña que se dejó seducir y abrió la puerta. Cuando se pusieron de acuerdo sobre la compra la vieja le dilo:

-Ahora te voy a peinar como corresponde.

La pobre Blancanieves, que nunca pensaba mal, dejó hacer a la vieja pero apenas ésta le había puesto el peine en los cabellos el veneno hizo su efecto y la pequeña cayó sin conocimiento.

-¡Oh, prodigio de belleza -dijo la mala mujer- ahora sí que acabé contigo!


Por suerte la noche llegó pronto trayendo a los enanos con ella. Cuando vieron a Blancanieves en el suelo, como muerta, sospecharon enseguida de la madrastra. Examinaron a la niña y encontraron el peine envenenado. Apenas lo retiraron, Blancanieves volvió en sí y les contó lo que había sucedido. Entonces le advirtieron una vez más que debería cuidarse y no abrir la puerta a nadie.

En cuanto llegó a su casa la reina se colocó frente al espejo y dijo:

-¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?

Y el espejito, respondió nuevamente:

-La Reina es la más hermosa de este lugar.

Pero pasando los bosques,

en la casa de los enanos,

la linda Blancanieves lo es mucho más.

La reina al oír hablar al espejo de ese modo, se estremeció y tembló de cólera.

-Es necesario que Blancanieves muera -exclamó-aunque me cueste la vida a mí misma.

Se dirigió entonces a una habitación escondida y solitaria a la que nadie podía entrar y fabricó una manzana envenenada. Exteriormente parecía buena, blanca y roja y tan bien hecha que tentaba a quien la veía; pero apenas se comía un trocito sobrevenía la muerte. Cuando la manzana estuvo pronta, se pintó la cara, se disfrazó de campesina y atravesó las siete montañas hasta llegar a la casa de los siete enanos.

Golpeó. Blancanieves sacó la cabeza por la ventana y dijo:

-No puedo dejar entrar a nadie; los enanos me lo han prohibido.

-No es nada -dijo la campesina- me voy a librar de mis manzanas. Toma, te voy a dar una.

-No-dijo Blancanieves -tampoco debo aceptar nada.

-¿Ternes que esté envenenada? -dijo la vieja-; mira, corto la manzana en dos partes; tú comerás la parte roja y yo la blanca.

La manzana estaba tan ingeniosamente hecha que solamente la parte roja contenía veneno. La bella manzana tentaba a Blancanieves y cuando vio a la campesina comer no pudo resistir más, estiró la mano y tomó la mitad envenenada. Apenas tuvo un trozo en la boca, cayó muerta.

Entonces la vieja la examinó con mirada horrible, rió muy fuerte y dijo.

-Blanca como la nieve, roja como la sangre, negra como el ébano. ¡Esta vez los enanos no podrán reanimarte!

Vuelta a su casa interrogó al espejo:

-¡Espejito, espejito de mi habitación!

¿Quién es la más hermosa de esta región? Y el espejo finalmente respondió.

-La Reina es la más hermosa de esta región.

Entonces su corazón envidioso encontró reposo, si es que los corazones envidiosos pueden encontrar alguna vez reposo.

A la noche, al volver a la casa, los enanitos encontraron a Blancanieves tendida en el suelo sin que un solo aliento escapara de su boca: estaba muerta. La levantaron, buscaron alguna cosa envenenada, aflojaron sus lazos, le peinaron los cabellos, la lavaron con agua y con vino pelo todo esto no sirvió de nada: la querida niña estaba muerta y siguió estándolo.

La pusieron en una parihuela. se sentaron junto a ella y durante tres días lloraron. Luego quisieron enterrarla pero ella estaba tan fresca como una persona viva y mantenía aún sus mejillas sonrosadas.

Los enanos se dijeron:

-No podemos ponerla bajo la negra tierra. E hicieron un ataúd de vidrio para que se la pudiera ver desde todos los ángulos, la pusieron adentro e inscribieron su nombre en letras de oro proclamando que era hija de un rey. Luego expusieron el ataúd en la montaña. Uno de ellos permanecería siempre a su lado para cuidarla. Los animales también vinieron a llorarla: primero un mochuelo, luego un cuervo y más tarde una palomita.

Blancanieves permaneció mucho tiempo en el ataúd sin descomponerse; al contrario, parecía dormir, ya que siempre estaba blanca como la nieve, roja como la sangre y sus cabellos eran negros como el ébano.

Ocurrió una vez que el hijo de un rey llegó, por azar, al bosque y fue a casa de los enanos a pasar la noche. En la montaña vio el ataúd con la hermosa Blancanieves en su interior y leyó lo que estaba escrito en letras de oro.

Entonces dijo a los enanos:

-Dénme ese ataúd; les daré lo que quieran a cambio.

-No lo daríamos por todo el oro del mundo -respondieron los enanos.

-En ese caso -replicó el príncipe- regálenmelo pues no puedo vivir sin ver a Blancanieves. La honraré, la estimaré como a lo que más quiero en el mundo.

Al oírlo hablar de este modo los enanos tuvieron piedad de él y le dieron el ataúd. El príncipe lo hizo llevar sobre las espaldas de sus servidores, pero sucedió que éstos tropezaron contra un arbusto y como consecuencia del sacudón el trozo de manzana envenenada que Blancanieves aún conservaba en su garganta fue despedido hacia afuera. Poco después abrió los ojos, levantó la tapa del ataúd y se irguió, resucitada.

-¡Oh, Dios!, ¿dónde estoy? -exclamó.

-Estás a mi lado -le dijo el príncipe lleno de alegría.

Le contó lo que había pasado y le dijo:

-Te amo como a nadie en el mundo; ven conmigo al castillo de mi padre; serás mi mujer.

Entonces Blancanieves comenzó a sentir cariño por él y se preparó la boda con gran pompa y magnificencia.

También fue invitada a la fiesta la madrastra criminal de Blancanieves. Después de vestirse con sus hermosos trajes fue ante el espejo y preguntó:

-¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?

El espejo respondió:

-La Reina es la más hermosa de este lugar. Pero la joven Reina lo es mucho más.

Entonces la mala mujer lanzó un juramento y tuvo tanto, tanto miedo, que no supo qué hacer. Al principio no quería ir de ningún modo a la boda. Pero no encontró reposo hasta no ver a la joven reina.

Al entrar reconoció a Blancanieves y la angustia y el espanto que le produjo el descubrimiento la dejaron clavada al piso sin poder moverse.

Pero ya habían puesto zapatos de hierro sobre carbones encendidos y luego los colocaron delante de ella con tenazas. Se obligó a la bruja a entrar en esos zapatos incandescentes y a bailar hasta que le llegara la muerte.


Extradido de  Grimmstories.com


En este cuento, incluido en la compilación hecha por Jacob y Wilhem Grimm en el siglo XIX, se puede ver que la madrastra intenta matarla cuatro veces. La mayoría de las versiones desconocen que intentó asfixiarla con un lazo o que le dio un peine envenado.  Muchos solo conocen el intento con la manzana. Además en pocas versiones actuales se cuenta que la reina pretendió comerse el corazón y el hígado de la pobre niña. 

Adicionalmente, la versión cinematográfica más conocida habla de que Blancanieves despertó al ser besada por un príncipe, lo cual no ocurre realmente en la historia original.  Siempre me pregunté por qué un beso podría despertarla, y por qué si estaba envenenada, el príncipe no sufría los efectos del veneno, pero la explicación que dan los hermanos Grimm es mucho mas convincente: al tropezar uno de los sirvientes que cargan el ataúd, el trozo de manzana, aún alojado en la garganta de la niña, se desplaza y retorna a la vida. 

Como pueden ver, nos quieren engañados... 

Vayan a las fuentes. Son mucho mas  interesantes que los resúmenes. 

En alguna próxima entrada les hablaré de Giambatista Basile y su Thalía, Sol y Luna. Quedarán estupefactos. 


miércoles, 19 de marzo de 2025

Cuentos cortos como la vida misma. Lanzamiento.

Para los que no pudieron acompañarnos en el lanzamiento del libro CUENTOS CORTOS COMO LA VIDA MISMA, les comparto el video. 

Un fantástico conversatorio con el profesor Luis Fernando Macías sobre la literatura y el microcuento. 

Agradecimiento a los asistentes, a la Editorial Libros Para Pensar y al Parque Biblioteca de Belén por haber hecho posible este encuentro.  




Pedidos directos al WhatsApp: 305 3997940 
o al correocalveco@gmail.com 

Costo del libro 30.000 + gastos de envío.


miércoles, 6 de noviembre de 2024

Es hora de aceptarlo. Carlos Alberto Palacio (PALA)

A raiz del nuevo premio Nacional de literatura 2024 otorgado al cantautor y poeta Carlos Alberto Palacio (PALA), rescato un encuentro que tuvimos con el autor en el Taller del historias  el 24 de octubre de 2022. 

En esa reunión alucinante nos contó su experiencia como médico, de su viraje al mundo de la música, y de cómo incursionó en el mundo de la poesía y la literatura.

De su libro, Abajo había nubes, ganador del premio Miguel Hernández 2020., Pala (Carlos Alberto Palacio), nos deleitó con este bello poema.

Agradecemos al artista su visita y su autorización para la publicación de este video.


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Pala

Carlos Palacio (n. Yarumal, Antioquia, Colombia, 22 de mayo de 1969), es un compositor, cantante, guitarrista, poeta colombiano y Filólogo, considerado por la crítica especializada como uno de los mejores letristas de su género en el país. Ganador del Premio Nacional de Música del Ministerio de Cultura de Colombia y de los Premios Internacionales de Poesía Miguel Hernández, Antonio Machado, José de Espronceda, Premio Jaén de Poesía en España y multiples premios en Colombia. El más reciente el Premio Nacional de Literatura 2024. En sus canciones y poemas sólo hay uso de metáforas, humor e ironía, sino también intertextualidad con la creación estética de diversos artistas del canon universal. Sus temas principales son el amor, el carpe diem, la historia e idiosincrasia colombianas, y la urgencia de romper con una mentalidad conservadora, inquisitorial y ultracatólica.​

Pueden adquirir el libro en el siguiente enlace https://pala.com.co/abajo-habia-nubes/

miércoles, 11 de septiembre de 2024

El cerebro privilegiado de Mozart

Hace muchos años vi la película Amadeus. Para entonces, yo ya era un melómano que disfrutaba de ese tipo de música. 

Una de las escenas que más me impactó fue en la que Antonio Salieri supuestamente ayuda a Mozart a escribir su requiem. (no hay evidencia histórica de ello). La parte donde escriben el Confutatis, maledictis, es una de las mejores escenas de la película. A la vez que muestra la instrumentación de la obra, deja intuir la mente prodigiosa del joven músico. 

Les recomiendo ver este video aunque no les guste Mozart, ni la música clásica. Verán lo magistral de una obra que es "estructural" y no lineal. Es decir, no se trata de una simple melodia. Es toda una construccion ladrillo por ladrillo de una obra tridimencional de grandes magnitudes. Una alabanza al cerebro humano, y si se quiere, a la perfección. 


Por cierto, Wolfgang nunca terminó la obra y correspondió a 
Süssmayr, su alumno, terminarla con base en algunos  bocetos dejados por el compositor. 

A continuación, el texto en latín del Confutatis. 

5 Confutatis

Confutatis maledictis,
flammis acribus addictis:
Voca me cum benedictis.
Oro supplex et acclinis,
Cor contritum quasi cinis:
Gere curam mei finis.


5 Confutatis

Arrojados los condenados,
a las terribles llamas,
acógeme entre los elegidos.
Suplicante y prosternado te ruego,
con el corazón contrito y reducido a cenizas:
que cuides de mi hora postrera.

Para quienes quieran leer el texto completo y escuchar la obra, les dejo este enlace
El Requiem de Mozart

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Amadeus 

Película estadounidense de 1984, dirigida por Miloš Forman y escrita por Peter Shaffer, basada en su propia obra de teatro. Está inspirada en la vida de los compositores Antonio Salieri y Wolfgang Amadeus Mozart, pero a través de una supuesta la rivalidad entre ambos hombres. La película recibió cuarenta premios, entre ellos: ocho Premios Óscar, cuatro BAFTA, cuatro Globos de Oro y un Premio del Sindicato de Directores. Es catalogada como una de las principales peliculas del siglo XX, y la que dio a conocer a este compositor entre una población más joven. 





miércoles, 21 de agosto de 2024

Cantares. Antonio Machado.

Mi primer contacto con la poesía de Antonio Machado fue a través de un profesor de sociales, Don Gabriel, que una vez dijo en clase: ¡Muchachos, nos se les olvide:  "Caminante no hay camino, se hace camino al andar"!

Los que reconocieron la frase dijeron que era una canción de  moda, que cantaba un tal Joan Manuel Serrat. Ese fue también mi primer contacto con el cantautor catalán. Recuerdo que unos años después, Por allá en 1980 encontré un libro de poemas de Antonio Machado en la biblioteca de una prima. Pensé que le habían copiado al cantante, y luego en la enciclopedia descubrí que el poeta habia sido muy anterior al cantate. "Cantares", la canción, reunía unos cantares del poeta español.  También descubrí que no estaban en ese mismo orden y que además la obra de Machado era aún mucho mas profunda.  

Aquí les traigo algunos de sus proverbios y cantares.  Quien desee leer sus poemas pueden descargar su libro aquí.


CXXXVI

(PROVERBIOS Y CANTARES)

I

Nunca perseguí la gloria

ni dejar en la memoria

de los hombres mi canción;

yo amo los mundos sutiles,

ingrávidos y gentiles

como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse

de sol y grana, volar

bajo el cielo azul, temblar

súbitamente y quebrarse.


IV

Nuestras horas son minutos

cuando esperamos saber,

y siglos cuando sabemos

lo que se puede aprender.


VIII

En preguntar lo que sabes

el tiempo no has de perder…

Y a preguntas sin respuesta

¿quién te podrá responder?


XXIII

No extrañéis, dulces amigos,

que esté mi frente arrugada;

yo vivo en paz con los hombres

y en guerra con mis entrañas.


XXIX

Caminante, son tus huellas

el camino, y nada más;

caminante, no hay camino:

se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,

sino estelas en la mar.


XLIV

Todo pasa y todo queda,

pero lo nuestro es pasar,

pasar haciendo caminos,

caminos sobre la mar.


________________


Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 26 de julio de 1875-Colliure, 22 de febrero de 1939) fue un poeta español, el más joven representante de la generación del 98. Su obra inicial, de corte modernista (como la de su hermano Manuel), evolucionó hacia un intimismo simbolista con rasgos románticos, que maduró en una poesía de compromiso humano, de una parte, y de contemplación de la existencia, por otra; una síntesis que en la voz de Machado se hace eco de la sabiduría popular más ancestral. Murió en el exilio durante la guerra civil española.

miércoles, 31 de julio de 2024

Dos poemas de Adriana Patricia Zapata Cataño

Esta semana les comparto dos poemas de la escritora Adriana Patricia Zapata Cataño, que fueron publicados en su libro DESTELLOS.



SIN RUMBO
"A quienes padecen el alzheimer"

Busca encontrarse,
descansar
de sus luchas
y los años
que lleva encima.

El camino que ha recorrido
se ve en su cabello plateado,
en las arrugas de su piel
y en los pasos
de sus pies cansados.

Sus manos temblorosas,
su mente despistada,
no le permiten
encontrar el camino
para seguir el viaje
que ayer perdió.


EL BORRADOR


Quiero un borrador
en mis manos,
para quitar
escenarios de mi vida.

Borrar la pérdida de mi niñez,
para recuperar la inocencia
y la ingenuidad.

Engaños
de los amores frustrados,
para no sufrir
el dolor del desamor.

La tristeza,
para mostrarle al mundo
siempre una sonrisa.

La indiferencia, para sentir
compasión por mis hermanos.

La pérdida de mis seres queridos
y no tener el sufrimiento
de su partida
y de la soledad.

Borrar mi muerte,
para continuar estando viva.

 ___________

Adriana Patricia Zapata Cataño.
1963. Estudió en el Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid. Amante de las letras y apasionada por la poesía.  Sus hobbies son el ajedrez y la  boccia (un deporte paraolímpico para personas con discapacidad en la marcha.  Participante del Taller de Escritores de COMEDAL.

Su primer libro se llama DESTELLOS, publicado por la editorial Libros Para Pensar, con prólogo del profesor Luis Fernando Macías.  En la foto, la autora el día del lanzamiento de su libro, en la Biblioteca de Belén. 

Para adquirir el libro pueden comunicarse directamente con la autora en el telefono +57 322 6598325


 

miércoles, 26 de junio de 2024

La invención de mundos.

El siguiente texto lo encontré en la red, en la pagina Escritores del Boom Latinoamericano.  Está firmado por Miguel Nuñez.  

Desconozco si todo lo que allí se expone es correcto o si es ficción. Aún así, es una tremenda reflexion sobre la capacidad de creación del ser humano y de la importancia que tiene la literatura en el mundo. 

________________


Italo Calvino inventó cincuenta y cinco ciudades invisibles con nombre de mujer, en los vastos dominios de Kublai Kan. El emperador de los tártaros escuchó el relato del viajero Marco Polo sobre los pueblos de la memoria, el deseo y los signos. Las comarcas sutiles. De los intercambios, los ojos, los nombres, los muertos y el cielo. Continuas y escondidas. Reales o imaginarias. Sus propios sueños anclados en la Venecia de la que partió en busca del camino de la seda. 

Platón inventó la Atlántida, una isla en medio del océano, creada de la unión entre Poseidón y la mortal Cleito, de la que nacieron cinco pares de gemelos varones de linaje real. Tan rica y tan grande como Libia y Asia juntas. El sitio en que los griegos de Atenas y un pueblo desconocido que vivía más allá de las columnas de Hércules libraron una guerra. Una civilización no tan lejana y el breve período de un imperio, transitando el destino final de los hombres.

Miguel de Cervantes Saavedra inventó hace cuatro siglos un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiso acordarse, a treinta y un kilómetros en verano y veintidós en invierno, a lomo de burro, en el entorno del Campo de Montiel. Durante ocho días Alonso Quijano buscó cómo nombrarse a sí mismo y, al cabo, el Caballero de la Triste Figura, el Caballero de los Leones, vino a llamarse Don Quijote de la Mancha, para declarar vivo su linaje y honrar a su patria.

Tomás Moro inventó Amaurota, inspirado en el itinerario marítimo de Américo Vespucio alrededor del planeta. Una pequeña metrópoli en la isla de Utopía, hasta donde llegó Rafael Hitlodeo en la búsqueda de una sociedad sin muros, sin propiedad privada, ni ejércitos, muy diferente a las de la Europa medieval, muy distinta a las de nuestros días.

William Faulkner inventó la tierra divina de Yoknapatawha, agua que fluye lentamente sobre la pradera, un condado al noroeste de Mississippi de seis mil doscientos kilómetros cuadrados, flanqueado al sur por el río del mismo nombre, y al norte por el Tallahatchie, con la mitad de su territorio cubierto por bosques de pinos. En el lugar en que Lena Grove dio a la luz a su hijo, para luego emprender la búsqueda del hombre que la dejó embarazada. Con la luz de agosto brillante en un mundo lleno de horrores.

Alejo Carpentier inventó Santa Mónica de los Venados, una ciudad separada del mundo, fundada en medio de la selva amazónica por El Adelantado, a la que sólo es posible llegar remontando el río Orinoco atravesando tormentas. Un viaje a través del tiempo. Un signo grabado en la corteza de un árbol, en el lugar en que se separan las aguas, una densa vegetación después de navegar un estrecho corredor, la puerta de entrada a un universo primitivo donde los días ya no cuentan. Y el cielo es único como en el Paraíso.

Juan Rulfo inventó Comala, el origen geográfico de la desgracia de Juan Preciado, un poblado de murmullos y voces gastadas, de ecos del pasado, de fantasmas y sombras. Un pueblo muerto en el que sólo habitaban ánimas, las uvas se negaban muriendo sin fruto, y los naranjos tenían el sabor agrio de la amargura. Donde murió Pedro Páramo, solo, sentado en el equipal, desmoronándose como un montón de piedras.

Gabriel García Márquez inventó Macondo, el poblado que fundó José Arcadio Buendía a orillas de un torrente, cuando describió el viaje iniciático que hizo con su madre de vuelta a Aracataca, su pueblo natal.  El lugar donde muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Y Macondo se convirtió en el universo latinoamericano.

Juan Carlos Onetti inventó Santa María, a mitad de camino entre Buenos Aires y Montevideo, un paisaje provinciano recostado sobre un río por el que llegaba la balsa. Una colonia de labradores suizos, con una hilera de chalets del otro lado de las vías. Un infinito azul, sobre una iglesia de ladrillos en una plaza desierta.

Jorge Luis Borges inventó la fundación mítica de Buenos Aires lejos del Riachuelo, de los embelecos fraguados en la Boca, en la manzana pareja de Guatemala, Serrano, Paraguay y Gurruchaga, que aún persiste en Palermo. Así, como imaginó Tlön, el punto donde generaciones enteras elaboraron una Enciclopedia que recoge todos los hallazgos sobre un universo idealista.

En una ciudad portuaria frente al Mediterráneo, que podría ser otra, de cualquier tiempo y latitud, oscura y monótona, pero de ritmo frenético, en la que todos sus habitantes sólo piensan en acumular fortuna, Albert Camus, creyendo contar la historia de un pueblo fundado hace once siglos por comerciantes musulmanes, relató un presente eterno: 

"… esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa".

Esta geografía que habitamos seres de carne y hueso que deambulamos entre cuerpos fantasmas con el rostro cubierto por máscaras, como el zapallo de Macedonio Fernández, nunca termina de crecer. Y se hace cosmos. En el descubrimiento del territorio que ocupamos, sólo cuentan nuestros sueños originales. Nuestra patria no es el infierno. Acaso la revelación de otro suelo y otro cielo.

Miguel Núñez